jueves, 20 de febrero de 2014

FRAGMENTOS

Me desperté sudando, como en mi sueño. Mi madre había vuelto; su preciosa sonrisa, su ternura, su delicadeza. Se había ido para siempre, pero hoy la sentía conmigo; sosegando mis amargos recuerdos sobre su pérdida. Papá y ella se amaban tanto…me prengunto cuál sería aquel secreto que guardaban  tan celosamente. Era consciente de que mi vida era un auténtico puzzle, pero algo me decía que, aunque consiguiese hilvanar todos mis recuerdos, aún habría algunas piezas perdidas.

Me levanté para beber agua, tenía la boca completamente seca, casi como mi cerebro…y ahí estaba el nuevo Don quijote: Alejandra Hasna Pouluán Gazani. Sólo que a mí no se me había secado el cerebro de leer novelas de caballerías, sino de un simple, aunque algo dramático golpe.

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