" En una sociedad donde el Corán rige la vida de sus ciudadanos, el mayor acto de religiosidad y de fe de una mujer es el uso del niqab, aunque comúnmente hablamos de la abaya y la sheila, que viene a ser la túnica y el velo islámico. El niqab no es una prenda obligatoria, pero en nuestro país , el hecho de no usarlo, sería un desafío al Corán y a nuestras raíces, por eso ninguna mujer se ha atrevido a pasear desnuda por las calles. En el trabajo y en la intimidad familiar son los únicos lugares donde nos desprendemos de estas agobiantes e insufribles prendas, que cobran mayor importancia cuando la mujer va a contraer matrimonio. Se me revuelven las tripas sólo de pensar que yo estoy en ese punto…"
" -
Claro
que no conozco a ninguno de esos hombres.
Ayer, mientras te esperaba en la puerta del trabajo, paseaban cerca de allí y, atraída por la curiosidad, los seguí con cuidado.
Llegué a la plaza donde hemos estado, hablaron con una mujer y entraron dentro
de aquel enorme caserón. Poco después la mujer salió de la casa y sin pensarlo,
la pregunté quiénes eran y qué hacían en nuestro país. Salmah, que así se llama, me explicó que eran
militares que habían venido al país para cooperar en la alfabetización y mejora
de las zonas más pobres. Ayudan a construir escuelas, casas, bibliotecas… dan
clases, traen libros, incluso ropa, comida
y otros enseres que puedan ayudar a los más desfavorecidos en el día a
día. No digas que no es tierno…"
" -
Como ya sabes, tu padre tiene concertado ya tu
matrimonio. Será dentro de seis meses, así que te hemos traído una foto para
que conozcas a tu futuro marido, por lo demás no te preocupes, nosotras lo
prepararemos todo, pero tendrás que dejar tu trabajo para entonces. Ya sabes
que las esposas deben dedicarse de lleno a su casa y por supuesto, a su marido.
Además no creo que tarde mucho en pedirte descendencia.."
UN SECRETO QUE PUEDE CAMBIARLO TODO:
" Todo seguía
intacto, con una espesa capa de polvo que protegía y enterraba cada objeto como
memoria del pasado. En el joyero aún estaban sus perlas, con un tenue
resplandor amarillento que les quitaba todo el lustre que tuvieron en su día.
Al colocarlas de nuevo dentro, algo se
movió. El joyero tenía un doble fondo, lo quité con cuidado y descubrí varias
cartas y fotografías de mis padres cuando eran jóvenes.Las cogí todas y me puse
a leerlas en mi habitación, para más seguridad. No entendía muy bien lo que
decían: hablaban de mantener en secreto un pasado, de adaptarse a una nueva
vida, pero ¿ qué era lo que estaban escondiendo? Guardé cada una de las cartas
en un lugar seguro y junto a ellas, una foto de mi madre con una nota que le
dedicó mi padre:
Linda,
Tu salvaje melena ondulada y tus
grandes y rasgados ojos azabaches me tienen hechizado. Pronto estaremos juntos, aunque tenga que
sacrificar mi vida por ello.
Mi pequeña fierecilla, te amo tanto. "
" La noche anterior sentí la necesidad de cerrar el pasado para seguir con mi presente y eso haría. Compré a última hora de la noche un billete…por internet todo es más fácil…Era sólo de ida. "
PERO NADA OCURRE COMO DEBERÍA:
" Helena
Thalassinos.
El reflejo del
sol entrando por la ventana me hacía daño. Me aparté un poco mientras seguía
mirando aquel documento.
- - ¿Señora
Thalassinos?, - escuché de repente, mientras se habría la puerta -.
¿Se encuentra
bien?, - insistió.
De espaldas, giré levemente la
cabeza hacia un lado, intentando responder a su pregunta, aún sabiendo que
realmente era una extraña para él y, por desgracia para mí misma."
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